La pregunta correcta no es "¿cuánto cuesta un seguro?", sino "¿cuánto necesitarían los míos para seguir viviendo como hoy, y por cuánto tiempo?". De ahí sale tu número.
El método, en cuatro sumas
Un punto de partida honesto se arma sumando esto:
- El gasto anual del hogar que hoy cubres, multiplicado por los años que tu familia necesitaría apoyo — por ejemplo, hasta que los hijos sean independientes.
- Las deudas que no quieres heredarles.
- Las metas que quieres garantizar pase lo que pase, como la universidad de tus hijos.
- Menos lo que ya tengas cubierto: ahorros, otras pólizas, prestaciones.
Una regla rápida para empezar
Si quieres un primer número al vuelo, alrededor de diez veces tu ingreso anual suele ser un punto de partida razonable. Es solo eso: un punto de partida. El número que de verdad te corresponde depende de tu situación, y se afina en el diagnóstico.
Un matiz que casi nadie considera
Todo lo anterior aplica a quien aporta el ingreso. Pero si quieres proteger a quien lleva la casa —y no recibe un sueldo— el cálculo cambia: ahí se dimensiona por el costo de reemplazar ese trabajo, no por un ingreso. Lo vemos en asegurar a quien lleva el hogar.
Poner tu número exacto toma unos minutos. Lo calculamos juntos, sin costo.
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