Si yo faltara mañana, ¿con qué viviría mi familia?

Un seguro de vida no es dinero para un funeral. Es el ingreso que sigues aportando a los tuyos cuando ya no estás — por el tiempo que haga falta.

La vida de tu familia no se pausa por el duelo. El ingreso que la sostiene, sí.

La renta, la escuela, la comida, la luz, el coche. Todo lo que hoy pagas con tu trabajo sigue exactamente igual el mes siguiente a que faltes — solo que ya sin ese trabajo. Un seguro de vida existe para que esa parte, al menos, no se convierta en una segunda crisis encima de la pérdida.

No se trata de dejar una fortuna. Se trata de que quienes dependen de ti tengan tiempo y piso firme para reorganizar su vida, en lugar de tener que vender la casa o sacar a los hijos de la escuela en el peor momento.

Qué resuelve

Reemplazar tu ingreso, no solo cubrir un gasto.

Mucha gente contrata una suma pequeña pensando en el funeral. Eso cubre unos días; el problema real dura años. La pregunta correcta no es "¿cuánto cuesta el sepelio?", sino "¿cuánto necesitaría mi familia, cada mes, para seguir viviendo como hoy — y por cuánto tiempo?".

Un seguro bien dimensionado hace tres cosas: salda lo que dejarías pendiente, sostiene el gasto del hogar mientras tu familia se reacomoda, y protege las metas que no quieres que se caigan contigo — la educación de tus hijos, sobre todo.

Cuánto necesito

¿Cuánto seguro es suficiente?

No hay un número mágico, pero sí un punto de partida honesto. Se arma sumando cuatro cosas y restando lo que ya tienes:

Regla rápida para dimensionar de entrada: alrededor de 10 veces tu ingreso anual. Es un punto de partida, no una respuesta. El número que de verdad te corresponde lo afinamos contigo en el diagnóstico.

Con qué producto

No hay un solo tipo de seguro. Hay el que corresponde a tu caso.

La pregunta clave no es "¿cuál es el mejor?", sino por cuánto tiempo necesitas la protección y para qué. Estas son las tres rutas, con lo que ganas y lo que cedes en cada una:

Seguro temporal

Máxima suma, menor costo

La mayor cantidad de protección por el menor costo, durante un plazo definido (10, 15 o 20 años).

Ideal cuando quieres cubrir una etapa: los años en que tus hijos dependen de ti, o mientras terminas de pagar una deuda grande.

Lo que cedes: cuando el plazo termina, la protección termina. No busca dejar un valor.

Seguro vitalicio

Cobertura de por vida

Cubre toda la vida, no un plazo. Cuesta más que el temporal, pero paga siempre y puede formar un valor con el tiempo.

Para cuando quieres certeza permanente o dejar un legado, no solo cubrir una etapa.

Lo que cedes: una prima más alta por la misma suma asegurada.

Seguro universal

Flexible

Un punto intermedio: ajustas la protección y las aportaciones conforme cambian tus circunstancias.

Para quien quiere margen de maniobra y combinar protección con un componente de acumulación.

Cada uno tiene sentido en un caso distinto. Parte de nuestro trabajo es decirte cuál no necesitas.

Lo que vemos más seguido

Cuatro errores que salen caros.

Ponle número a lo que hoy sostienes.

Un diagnóstico corto nos dice cuánto necesita tu familia y qué tipo de seguro te conviene. Sin costo y sin compromiso.

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