Heredar un inmueble tiene un costo que casi nadie previene: escriturarlo a nombre de tus herederos cuesta una parte de su valor en gastos notariales. Si no dejaste ese dinero contemplado, lo ponen de su bolsa — justo cuando menos ganas tienen de hacer trámites.
El problema
Dejar la propiedad en el testamento no basta: para que pase legalmente a tus herederos hay que escriturarla, y ese trámite cuesta. En una casa de varios millones, son cientos de miles de pesos que alguien tiene que pagar antes de que la herencia sea de verdad suya. Si no lo dejaste previsto, ese alguien es tu familia, con su propio dinero y en el peor momento.
Los gastos notariales varían según la entidad federativa y la notaría.
Qué resuelve
Un seguro de vida dimensionado para cubrir esos gastos le entrega a tus herederos la liquidez exacta para escriturar la casa sin tocar su bolsillo ni deshacer otros bienes. Es la pieza que completa la herencia: no solo el bien, también lo que cuesta recibirlo — y llega directo a ellos, cuando de verdad hace falta.
Este seguro puede estar sujeto a montos mínimos de contratación.
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