Casi todos los padres nombran a sus hijos como beneficiarios de su seguro de vida. Tiene sentido: son a quienes quieres proteger. Lo que pocos saben es que, si tus hijos son menores de edad el día que faltes, no pueden cobrar la indemnización directamente — y eso cambia cómo conviene estructurar tu póliza desde el principio.
El problema que nadie te cuenta
La ley no permite que un menor de edad reciba directamente el pago de un seguro. Si tus hijos están designados como beneficiarios y aún son menores cuando faltas, alguien tiene que ser reconocido legalmente para recibir el dinero en su nombre — un trámite ante un juez, que toma tiempo y que no necesariamente resuelve a favor de quien tú hubieras elegido. Es justo lo contrario de lo que buscabas al contratar un seguro: rapidez y certeza.
Las rutas que ya contempla tu póliza
La buena noticia es que esto no requiere inventar nada por tu cuenta — la aseguradora ya prevé el problema, y ofrece más de una manera de resolverlo desde la contratación:
- Un beneficiario contingente pensado para este caso, que se designa como respaldo si el beneficiario original resulta ser menor de edad.
- La opción de que la suma asegurada se entregue a través de un fideicomiso en vez de directo a una persona — una de las formas en que la propia póliza puede especificar cómo se paga.
Ninguna es "la correcta" para todos los casos: depende de cuántos hijos tengas, sus edades, y qué tan cómodo te sientas dejando el control en manos de un fideicomiso frente a una persona de confianza.
No cuesta tenerlo contemplado
Contratar el fideicomiso no tiene costo al inicio — es una opción que activas desde la solicitud de tu póliza. Su administración empieza a cobrar hasta que recibe la suma asegurada y comienza a operar, es decir, el día que haga falta. Mientras tanto, no pagas nada extra por dejarlo previsto.
Por qué conviene decidirlo ahora, no después
Nada de esto se resuelve solo con el tiempo — se resuelve en cómo diseñas tu póliza desde el principio. Si ya tienes un seguro de vida con tus hijos como beneficiarios, vale la pena revisar si tiene esta protección adicional. Si estás por contratar uno, es una de las primeras preguntas que hay que hacerse.
El fideicomiso, además, sirve para más que este caso — lo vemos a fondo aquí.
¿Tus beneficiarios son menores de edad? En el diagnóstico lo revisamos, sin costo.
Agenda tu diagnóstico